martes, 1 de diciembre de 2009

PSICOLOGÍA/SICOLOGÍA.LA DESGRACIA DE NO SABER LATÍN Y GRIEGO

Reproduzco a continuación algunos fragmentos del artículo La desgracia de no saber latín y griego de Alfonso López Quintás,catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid, Miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y Presidente de la Escuela de Pensamiento y Creatividad,publicado por la Escuela de Educación y Humanidades de la Universidad de Viña del Mar.
La desgracia de no saber latín y griego
Hace algún tiempo acudí en Madrid a las oficinas de la sociedad médica “Sanitas”, y, al decir que pertenecía a Sanitas -acentuando, naturalmente, la primera a-, la gentil señorita de la ventanilla se acercó amablemente hacia mí, para hablar bajo y no sonrojarme ante el público, y me indicó con tono maternal: «Sanítas, señor, se dice sanítas», y acentuaba la i con la firmeza de quien dice algo obvio. Yo no pude evitar el sonreírme, y ella, muy digna, quiso saber la causa de mi reacción. «Es que me hace gracia -le indiqué-, que me haya matado durante media vida para aprender latín y ahora no sepa decir a derechas el nombre de algo tan elemental como salud».
Cuando uno oye y lee a brillantes periodistas y sesudos varones de la política y la ciencia decir y escribir, por ejemplo, «contra natura» -sin una m al final-, «urbi et orbe» -cambiando la i final por una e-, «manu militare» -insistiendo en el mismo error-, «mutatis mutandi» -comiéndose la s final-..., se sonroja y pide al cielo que, si no se estudia latín, se lo olvide al menos del todo, y no se lo utilice para darle a los escritos o discursos un realce que de hecho viene a convertirse en un auténtico precipicio por el que se despeña el prestigio del que comete tales desafueros.(...)


Somos un pueblo de origen latino, y el desconocimiento del latín nos aleja de nuestras raíces. Preocupados por la dificultad que experimentan los extranjeros para aprender su endiablada fonética, los ingleses trataron seriamente en un congreso la cuestión de la conveniencia de simplificar su lengua, sintonizándola con la escritura. Al final, decidieron no alterar el estado actual de las cosas, a fin de conservar la cercanía de la lengua a sus fuentes, que, como sabemos, son muy diversas.
Los españoles tendemos por principio a simplificar, sin reparar en las consecuencias de tal recurso facilón. Como la p de Psicología apenas la pronunciamos en el habla cotidiana, surgen a veces voces que proponen suprimirla de la escritura porque les parece un elemento superfluo. No se detienen a pensar que Psicología significa «tratado de la psique», de todo lo relativo al «alma» humana, y Sicología, en cambio, equivale a «tratado de los higos». No es precisamente lo mismo. La p de Psicología es uno de los puentes que unen a las generaciones actuales con los antiguos griegos que pusieron las bases de nuestro conocimiento del hombre.(...)


En todos los rincones de la cultura -arte, historia, derecho, filosofía, teología...- tropezamos constantemente los hispanos con el latín. No es fácil adivinar cómo podemos realizar una investigación medianamente seria en cualquier campo del conocimiento sin contar con cierto conocimiento de nuestra lengua madre. Pero no sólo en la altiplanicie de la cultura se echa de menos este conocimiento; también en la vida diaria se camina a ciegas, en buena medida, cuando se ignora el latín. «Siste viator» (Párate, caminante); así comienza una inscripción grabada en la puerta de entrada a la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense. Su mensaje es profundamente emotivo, pero, al estar expresado en latín, permanece mudo para todos cuantos, debido a planes de estudio poco afortunados, ven reducido su horizonte cultural. Monumentos, sepulcros, monedas..., multitud de elementos de nuestra cultura pierden su carácter expresivo y elocuente ante quienes se han alejado de sus raíces.(...)

Conocer la etimología de las palabras de nuestro idioma es una deliciosa fuente de sabiduría, pues nos permite ahondar en nuestras raíces espirituales.
• Si sabemos que “recordar” se deriva del sustantivo latino “cor” (corazón) y significa “volver a pasar por el corazón” -es decir, traer de nuevo a la existencia-, descubrimos un hecho de suma importancia: que la memoria no se reduce a un mero almacenaje de datos, antes presenta un carácter eminentemente creativo.
• Al enterarnos de que el vocablo “generosidad” procede del verbo latino “generare” (generar, engendrar, promover) cobramos una idea lúcida de la fecundidad de este concepto decisivo. Es generoso el que da vida, el que la incrementa y la lleva a plenitud.
• Basta saber que “fidelidad” es una palabra emparentada estrechamente con fe”, “confianza”, “fiabilidad” y “confidencia” para adivinar que no se reduce a mero “aguante”, antes implica la capacidad de crear una relación estable y fecunda de convivencia.(...)


Parece que corren vientos contrarios al aprendizaje del latín y el griego. Tanto peor para la cultura.

Estas lenguas no están muertas, viven directamente en los textos y de forma mediata en las lenguas romances. Lo grave es que quienes las desconocen no saben lo que pierden porque no hacen la experiencia de acceder a los mundos que ellas abren.

Yo añado:

Nescire autem quid antea quam natus sis acciderit,id est semper esse puerum.

Cicerón,Orator 34,120

Otium sine litteris mors est et hominis vivi sepultura.

Séneca,Epístolas 82,3






2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Me importa un psico!
La erudición no es vana cuando es útil. Pero aquí nos topamos con el problema. La necedad hace que se rechace, con los ojos cerrados, lo obvio, lo vivo, lo humano, lo práctico. ¿Cómo puede explicar, o entender, un neurocirujano lo que es una mielopatía espondilótica? No me dejaría abrir la cerviz por nadie que no supiera bien el nombre de cada afección; pues el bisturí más afilado ha de ser siempre el del pensamiento.¿Una xantomatosis? Que nos protejan los dioses -del panteón que sea- de los peligrosos pedagogos que abren puertas falsas y tapian la que lleva el cerebro a su palestra; y al dueño del seso a los campos elíseos donde también se refugia episteme.

José Patricio Chamorro Jara dijo...

Me pareció un texto muy interesante, sobre todo porque prontamente podré aprender más de esta fascinante lengua que es el latín, ya que ingresé a primer año de Lenguas Hispánicas.

Pd: Felicito la labor que realizan, es inimaginable el valor que significa poder difundir y dar a conocer más sobre nuestras raíces y lo magnífico de la cultura greco-romana.