Discurría el año 1978, todavía no tenía ni idea de lo que iba a ser o qué iba a estudiar. El áspid sobre el mosaico surgía en la pantalla de la televisión y la música que lo acompañaba me dejaba clavada al sillón. El tartamudo Cla-Cla-Claudio sentado ante su escritorio iniciaba el capítulo redactando la historia de los sucesos que habían precedido a su nombramiento como emperador. Años más tarde, cuando ya iba a la facultad, repusieron la serie en el mes de agosto. La volví a ver. Aún hoy , la hipnótica musiquilla me invita a visionar de nuevo esta magnífica historia, tan bien contada e interpretada, con escasez de escenas efectistas y poquísimos figurantes. Rodada en estudio con escenarios teatrales.
Aprendí que el imperio romano se sustentaba en un difícil equilibrio entre el senado y el emperador, comprendí porqué la sucesión era vital para que la maquinaria del poder no se resquebrajase. Asistí a una sucesión de asesinatos a sangre fría y a locuras sin medida como cuando Calígula creyéndose Cronos devoró a su propio hijo. La etapa del alto imperio y los avatares de la familia Julio-Claudia me apasionan, la concatenación de hechos que llevaron a la instauración del imperio en Roma, también.
Muchos años después sin llover, como dice alguien a quien admiro mucho, l

Con gran rigor histórico cuentan cómo Julio Cesar sometió a la Gallia y se hizo con el poder absoluto en Roma. La segunda temporada de esta serie se centra en la figura de Augusto y acaba justo dónde empieza Yo, Claudio. En esta ocasión y como corren otros tiempos hay un derroche de impactantes escenas, violencia y sexo explícito. Allí donde Claudio sugiere, Roma evidencia. La crueldad descarnada del ejército romano y la ambición sin medida de la clase política al desnudo. Aderezado todo ello con románticas historias de amor , de final feliz o desgraciado, la serie consigue lo que pretende: audiencia y mostrar un fascinante periodo de la historia al gran público.

Les toca el turno a los americanos y se estrena hace unos meses Espartaco, sangre y arena. Con estética similar a la de 300 y un exceso de testosterona, asistimos al cruel espéctaculo del anfiteatro y a las sórdidas escuelas de gladiadores. A los americanos se les va la mano y en ocasiones hay que apartar la mirada de la pantalla no vaya a ser que la sangre nos salpique. Aún así confieso que he visto tres capítulos seguidos y he deseado que Espartaco le dé su merecido al cruel Glabro y a su retorcida esposa. Con tanta sangre y tanta arena también esta serie cumple su objetivo: sacar al exterior al romano que todos llevamos dentro, ávido de pan y circo.
No soy de las que creen que las series de televisión deben ser aleccionadoras y moralizantes, me crié viendo “Los hombres de Harrelson”, “Starky y Hutch”, ”Los ángeles de Charly” y “Curro Jiménez” entre otras y no, no llevo una pistola ni una navaja en el bolso, también sé que los buenos no son tan buenos ni los malos tan malos y que los ricos también lloran...
A pe

Otra gran serie muy didáctica es la que nos muestra que no importa que seas un desalmado narcotraficante. Si eres guapo, guapísimo, eres digno de ser amado por la agraciada chica ingenua y bondadosa que lo arriesga todo por ti. De la noche a la mañana te conviertes en el hombre que cualquier madre desea para su hija. Y es que ya se sabe que Sin tetas no hay paraíso y a tenor de lo que padece la protagonista de esta historia, con tetas tampoco.
También vemos que la sanidad española tiene graves problemas, consuela ver en la televisión que la enfermedad y la muerte no respetan a nadie y que los abnegados médicos y enfermeros son seres de carne y hueso como los demás, por supuesto y como en todo colectivo que se precie no falta la pareja homosexual en el Hospital central.
Antena 3 estrena este lunes Hispania en la que se relatará l

Mis alumnas están de suerte porque les voy a encargar un trabajo agradable: tendrán que ver el primer episodio (algunas lo esperan con entusiasmo) y deberán decirme quién era Viriato, qué es lo que hizo y cuándo se sitúa la acción que relata la película. Además un pequeño comentario de opinión sobre el primer capítulo. Así que menos Física o química (me refiero a la inefable serie, no a la asignatura) y más historia.
¿Qué porqué he titulado esta entrada Roma no paga a traidores? No puedo desvelarlo, más de uno se enfadará si le cuento el final de la historia.