
Mi primer profesor de latín, un sesudo catedrático, se valía de este refrán constantemente.
No sé muy bien si su intención era motivarnos o que, temiendo la soltería o el infierno, desistiéramos de ir a sus clases. Ya entonces el alumnado que optaba por estudiar letras era mayoritariamente femenino.
El de griego, también catedrático, intentaba contrarrestar el efecto negativo que pudiera producir su colega con semejante máxima y con gesto despreocupado sentenciaba: "mujer que sabe griego le crece más pronto el pelo".
(Sin duda este refrán era de cosecha propia pues por más que lo he buscado no lo he encontrado.)
Entonces me parecía una bobada y pensaba que el buen hombre había inventado aquella frase más para hacernos reír que para otra cosa. Hoy me doy cuenta que con este chascarrillo pretendía echar por tierra una tradición que venía de antaño y que vetaba a la mujer en el mundo académico.
Así-según él- el saber griego, latín o lo que fuera, también era femenino ,es más -según su dicho-si estudiabas podías tener una hermosa melena ,que además te permitiría encontrar un buen marido.
Muchos siglos antes Quevedo ya advertía de los peligros de casarse con una" bachillera":
Al que sabia y fea busca,
el Señor se la depare:

a malos conceptos muera,
malos equívocos pase.
Aunque a su lado la tenga,
y aunque más favor alcance,
un catedrático goza,
y a Pitágoras en carnes.
Muy docta lujuria tiene,
muy sabios pecados hace,
gran cosa será de ver
cuando a Platón requebrare.
En vez de una cara hermosa,
una noche, y una tarde,
¿qué gustos darán a un hombre dos cláusulas elegantes?
¿Qué gracia puede tener
mujer con fondos de fraile,
que de sermones y chismes,
sus razonamientos hace?
Afortunadamente los tiempos han cambiado y las aulas están llenas de mujeres. No obstante aunque ya hace mucho tiempo que se abrieron para ellas las puertas de la universidad sigue habiendo una distinción entre disciplinas consideradas propias de hombres y otras consideradas más propias de mujeres.
Es una realidad que hay conocimientos que permiten acceder a profesiones de mayor prestigio social y que fundamentalmente son realizadas por varones.
Así las cosas me encuentro este año con 11 alumnas en primero de bachillerato dispuestas a aprender latín y seis de ellas griego,les crezca o no el pelo.
Para romper el hielo les pregunto el primer día porqué creen ellas que los chicos no estudian latín.
A mi se me han ocurrido varias razones:

-¿Será porque no les parece demasiado masculino aprender la lengua de unos hombres que iban a la guerra en minifalda?
-¿Es un insulto a su inteligencia tener que estudiar tan sólo cinco declinaciones cuando tienen capacidad para eso y más?
¿Les parecen más atractivas las sensuales curvas del 8 y demás números?
¿Temen parecerse a Benedicto XVI (único hombre que les suena que sabe latín) y dado su poco atractivo físico descartan profundizar más en el conocimiento de esta lengua?
Pido clemencia a los hombres y apelo a su sentido del humor-ya que no a sus conocimientos de latín- para que lean esta entrada con una sonrisa en los labios.
Mi única pretensión es que mis nuevas alumnas se inicien en la mecánica del blog y respondan a través de los comentarios a una pregunta muy simple:¿Porqué los hombres no estudian latín?
Ellas ya saben las reglas del juego:nada ofensivo y ningún insulto y si lo hacen que sean tan hábiles como Quevedo.
Y si algún hombre puede arrojar alguna luz sobre el tema …







